YA ME MARCHO DE AQUÍ, LINDA DAMA ESPAÑOLA...
En estas fechas se cumple el 25 aniversario de mi primer visionado de "Tiburón" ("Jaws", 1975, Steven Spielberg)... No sé la fecha exacta, pero sé que fue en agosto y que fue en el año 1982.
De todos los maravillosos personajes de esta película maravillosa, el que me parece más maravilloso es Quint (Robert Shaw)... En este post voy a hablar de este personaje y daré detalles importantes de la trama de la película, así que, si no has visto "Tiburón", no sigas leyendo... Aunque, claro, si no has visto "Tiburón", no sé a qué esperas.
Quint es un personaje acojonante, con miles de matices y lecturas: es un personaje casi anacrónico (incluso en el año 75), un duro de otra época (de hecho, las primeras opciones de Spielberg para interpretarlo eran Lee Marvin o Sterling Hayden)... Veamos la presentación del personaje (eliminada de la película), en la que vemos su carácter "peculiar".
Un personaje curtido en guerras y en el mar, un ser tan primario y destructivo como el propio tiburón: donde Brody (Roy Scheider) es cauteloso (casi miedica), él es impulsivo e impaciente; donde Hooper (Richard Dreyfuss) es cerebral y metódico, él es visceral y salvaje... Quint es todo UN HOMBRE a la antigua: alardea de sus cicatrices y de sus muchas conquistas y divorcios, no permite que vengan a ayudarle... quiere (como Ahab) acabar con ese animal, que representa todos sus demonios, él sólo: "En mi barco yo soy capitán, marinero y timonel".
Quint tiene una deuda pendiente con los tiburones, por eso los caza... Este tiburón es la suma de todos su miedos: acabar con él puede ser un punto de giro en su vida...
Quint se abre en un momento dado a sus compañeros de viaje y les confiesa sus demonios... El increíble monólogo del Indianapolis es uno de los momentos más aterradores de la película, e hicieron falta tres guionistas para darle forma: Howard Sackler (ganador del Pulitzer), que no está acreditado, fue el que añadió un pequeño párrafo en su versión del guión que mencionaba que Quint había estado en el malogrado barco durante la II Guerra Mundial; a Spielberg le gustó esa posibilidad y decidió pedirle a John Milius que lo ampliara (tampoco está acreditado), y, por fin, el propio Shaw (que también era un reconocido dramaturgo) fue el que dio las últimas pinceladas al monólogo, que se ha convertido en uno de los momentos icónicos de la historia del cine.
En estos minutos conocemos de verdad al personaje.
Quint quiere destruir al animal el sólo, en una típica actitud de MACHO, que empezaba a estar mal vista entre los héroes del cine, y, obviamente, fracasa y tiene que ceder la destrucción del animal a Hooper... Particularmente desolador es el momento en el que ve los chalecos salvavidas y se los pasa a sus compañeros, pero él se pone su vieja cazadora del ejército (¿un presagio de que la muerte que debió alcanzarle durante la II Guerra Mundial está próxima?).
Quint ha perdido: no es capaz de acabar con el tiburón... Y no sólo eso: al contrario que en la novela (donde Quint se enreda con una cuerda de uno de los barriles unidos al animal y se ahoga, como Ahab), es devorado por el monstruo (un momento que se marcó a fuego en mi psique, dejándome totalmente traumado... ¡Ese último vómito de sangre!), dejando al hidrofóbico Brody el honor de acabar con el pez.
Pues eso, un final grandioso para un personaje grandioso...
Se dice que entre las primeras ideas que se barajaron para "Tiburón 2" estaba la de recrear el hundimiento del Indianapolis, teniendo a un joven Quint como protagonista... Sin embargo, y aunque era una idea interesante, no hubiera tenido ni la mitad de fuerza que ese portentoso monólogo de la película original.
Además, sin Robert Shaw, que murió en 1978, no hubiera sido lo mismo.





javier-caspito dijo
Hoy Roy Scheider, el prota se dedica a proteger a los escualos.
13 Agosto 2007 | 03:18 PM