La pre-producción es mi parte favorita del proceso de hacer una peli.
Para los que no lo sepan, la pre-producción incluye todo aquello que va antes del rodaje: guión, planificaciones, diseño, castings, etc.
Durante esta etapa todo parece mágico y perfecto: los planos van a ser fabulosos, largos, sinuosos, suaves; los actores van a estar guapísimos; los efectos serán espectaculares e impactantes; las localizaciones lucirán majestuosas; la dirección será firme y le conferirá a la peli un ritmo enloquecido... Luego llega el rodaje y te das de bruces con la realidad: el trípode se engancha y los planos traquetean; los actores tienen días malos (como todo el mundo); los efectos son una chapuza y no hay ni Dios que se los crea; las localizaciones son demsiado pequeñas para meter la iluminación necesaria; y a ti se te cae el mundo encima cada dos por tres y eres incapaz de decir acción y corten.
Durante la post-producción (todo aquello que va después del rodaje: montaje, sonorización... estreno), las cosas se vuelven a arreglar un poquito... pero nunca serán como al principio.
Bueno, todo esto es una exageración (los rodajes son chungos, pero casi siempre acaban medianamente bien y, a veces, hasta tienen cosas buenas y todo), pero sí que es cierto que la pre-producción es mi parte favorita. Es el momento en el que tú solo haces la peli, y lo haces sentado a una mesa, tranquilito.
Este fin de semana he estado viendo las localizaciones donde vamos a rodar "Mí" (bueno, aún me falta un sitio, pero ya están casi todas) y estoy bastante contento: me gusta tener las localizaciones ya definidas antes de hacer la planificación y el storyboard: no quiero pensar en planos que luego no voy a poder rodar.
Lo cierto es que el guión está escrito de una forma en la que la acción es perfectamente adaptable a casi cualquier piso/apartamento. Pero, en el que vamos a rodar, todo parece encajar perfectamente con el guión, sin tener que cambiar el orden de ninguna escena porque no cuadre con el espacio.
Además, el piso es propiedad de mi hermano, así que todo queda en familia.
Es la primera vez que voy a esa casa desde que le pregunté a mi hermano si podíamos rodar allí y él contestó que sí. He tenido buenas vibraciones durante esta visita.
Obviamente, ya había estado antes en casa de mi hermano: de hecho, ya habíamos rodado allí algunas escenas de un corto anterior mío ("El Cuervo de las Plumas Blancas"), pero la casa ha cambiado mucho desde ese rodaje. Me gusta mucho el nuevo color que tienen las paredes y el mobiliario que han escogido: a penas voy a tener que cambiar nada para el rodaje... E incluso hay algunos elementos de la decoración (como un reloj en el salón de la casa) que me gustan más que los que pensaba llevar para el rodaje.
Mi hermano (Raúl) y mi cuñada (Violeta) se han ganado el crédito de diseñadores de producción/directores artísticos, y, de hecho, estarán durante el rodaje pendientes de que todo esté en su sitio en el momento correcto.
Queda pendiente hacerle unas fotos al piso para colgarlas aquí.
CONTINUARÁ...

Es una variante del caso general. Al empezar algo hay mucha ilusión.
Ilusión hay siempre... Sólo que unas veces hay más realidad de por medio que otras.
Para mí la pre-producción no es que sea mi parte favorita. Es que es la única parte que soporto ;P
El rodaje sólo lo disfruto cuando voy con el chip de meritorio ;P
Espero ansioso esas fotos del piso.
Abrazos a Raúl y a Violeta!
A ver si, para cuando rodemos, puedes venir a Madrid y te pasas por el rodaje, pero no en plan meritorio, sino en plan guionista tocagüevos ;)
Para ser una tumba sin nombre, tienes tantos proyectos que se te salen de la fosa, me alegro de que alguien haga algo por el cine español!!!
Fuerza y honor.