Los 70 no fueron una buena época para los chupasangres cinematográficos: a principios de la década, la Hammer soltó las últimas películas de su saga del Conde Drácula (no demasiado afortunadas), y poco más se puede resaltar de este subgénero en esta década, a parte del Conde Yorga y Blácula... Así que, haceros una idea.

Tan sólo la televisión yanqui parecía tener un poco de respeto por la imagen de los vampiros, y de ahí salieron "Dark Shadows" (de la que a penas llegaron algunos capítulos por estos lares, en algún canal temático del satélite) y un par de adaptaciones del "Drácula" de Stoker bastante destacables (una, con Jack Palace como el conde, sí que se vio en Televisión Española... y no estaba nada mal).

Y, precisamente, en la televisión comienza nuestra crónica... Gracias al éxito de esas incursiones televisivas en el subgénero vampírico, alguien tiene la idea de adaptar a formato miniserie una novelita de un autorcete que empezaba a despuntar entonces: ¿el autor?, un tal Stephen King, ¿la novela?, "Misterio en Salem's Lot"... Corre el año 1979.

El encargado de sacar adelate los dos episodios de 90 minutos será Tobe Hooper, que ya empezaba a dar señales de decadencia tras su magnífica tarjeta de presentación ("La matanza de Texas"), y serán protagonizados por David "Hutch" Soul, James Mason, Bonnie "Holly Genero-McClane" Bedelia, George Dzundza y Geoffrey Lewis, entre otros.

Hooper mete a los vampiros en la nueva década, creando una visión de esa criaturas un tanto alejada del romanticismo clásico que venían arrastrando desde que la Universal cogio al famoso conde transilvano, llevándolos de nuevo a sus orígenes bestiales y sanginarios. Los vampiros que arrasan el pueblecito de Salem´s Lot son unas criaturas casi mudas, en las que a penas queda humanidad, capitaneadas por un lider (el Sr. Barlow) que recuerda sospechosamente al Nosferatu de Murnau.

En los USA la serie es todo un éxito, lo que hace que una versión reducida de metraje se estrene en salas en otros paises, incluido España, donde lo hace con el bizarro título de "Phatasma II", aprovechando el éxito de la película de Don Cosacrelli ("Phantasma", 1978), lo que, curiosamente, hace que, cuando se estrene la verdadera secuela de ésta, lo tenga que hacer como "Phantasm: el regreso".

Como curiosidad diré que este "Salem's Lot" conocerá, en el año 88, una secuela dirigida por Larry Cohen, que no es precisamente una buena película, pero que, como todo lo que hace este señor, hay que verla para no creerla: "Regreso a Salem´s Lot", llena de vampiros que beben sangre de vaca por miedo al SIDA...

Así comenzamos una década, en la que los vampiros cinematográficos tienen uno de sus mejores momento, con un puñado de películas que son ya verdaderos clásicos del género.

1983... El hermano listo de Ridley Scott, Tony (como veis, me gusta crear polémica), se preparaba para seguir los pasos de éste y se disponía a saltar de la publicidad al cine, para lo cual adapta la novela de Whitley Strieber, autor que ya había sido llevado al cine con la muy interesante "Lobos humanos".

El resultado es otra vuelta de tuerca al subgénero vampírico y una de las mejores películas de los 80: "El Ansia". En ella se nos cuanta la historia de una vampira milenaria, Myriam (Catherine Deneuve), que tiene que convertir a seres humanos para tener compañia, a pesar de que los cuerpos de estos no duraran tanto como el suyo y, a los "pocos" siglos, se descomponen... Cuando su último amante, John (David Bowie), sucumbe a su "enfermedad", Myriam cree encontrar a su nueva compañera en la dra. Roberts (Susan Sarandon), que, curiosamente, está realizando una investigación sobre el envejecimiento y cómo detenerlo.

"El Ansia" es una película tremendamente estilizada, con un ritmo extraño, totalmente hipnótico, y que nos presenta una mitología vampírica diferente: Myriam es un vampiro auténtico, de una raza totalmente diferente a los humanos, y los vampiros que ella crea no son más que sucedáneos con fecha de caducidad.

A finales de los 90, los hermanos Scott decidieron crear una especie de secuela, en formato de serie de televisión, que no merece la pena ni rescatar (cacaaaaaaa).

Y de Sarandon a Sarandon, porque, en 1985, el ex-marido de Susan, Chris, da vida a otro chupasangres memorable, Jerry Dandrige, en "Noche de Miedo", de Tom Holland, en la que la vida de un jovencito, aficionado a las pelis de miedo, cambiará radicalmente cuando un vampiro real se instale en la casa de al lado... Para pararle los pies a este monstruo, el chaval recurrirá a Peter Vincet, el gran matavampiros (Roddy McDowall), el presentador de un programa local de cine de terror.

Esta mezcla de comedia y terror juega con un enfoque próximo al de "El baile de los vampiros", de Polanski, en el que la parte de comedia de la película no la aportan los monstruos, sino los humanos: Dandridge es un personaje totalmente serio y "realista" (entre comillas, porque es un vampiro, no puede ser realista...), pero Peter Vincent es una gran parodia-homenaje a los actores míticos del género (principalmente a Peter Cushing y Vincent Price)... En cualquier caso, Holland nunca le pierde el respeto a ningún personaje, por caricaturesco que sea, y siempre nos importan, por eso la parte terrorífica de la peli sigue funcionando.

Unos años depués, Tommy Lee Wallace, pupilo de Carpenter, nos trajo una secuela un tanto inferior (para mi gusto), pero aún así muy disfrutable, con Julie Carme interpretando a la hermana del vampiro original, dispuesta a cobrarse venganza por lo acontecido en la primera parte.

Vayamos al año 1986 y encontrémonos con una película que sólo podía haber sido producida en ese año: "Vamp", de Richard Wenk... Sí, porque 10 minuros después de estrenarse, ya era anacrónica. En ella, Grace Jones regenta un club de striptease integramente llevado por vampiros, que, cada noche, se dan un festín con sus clientes. Nuestros protas, unos universitarios bastante torpes, no sólo se las veran con los vampiros, sino con algunos pandilleros poco amigables (dirigidos por un albino Billy Drago).

¿Por qué me parece que se debe incluir esta peli en la lista? Pues porque es divertida, eso para empezar, pero, sobre todo, porque su influencia en películas posteriores (como "Abierto hasta el amanecer") es más que obvia... Ciertamente es digna de que le echéis un ojo, pero preparaos para una sobredosis de neón y de hombreras.

Tras este interludio ciertamente dudoso, pasemos a una de las pelis de vampiros más originales e influyentes de toda la historia: "Los viajeros de la noche", de Katherine Bigelow: un neowestern de terror y acción, en el que aparece la mitad del reparto de "Aliens" (Bill Paxton, Janette Goldstein y Lance Henriksen), y sin la cual no existirían películas como "Vampiros, de John Carpenter" o, de nuevo, "Abierto hasta el amanecer"... La recreación del grupo de vampiros como familia disfuncional también será de capital importancia en el género posterior.

Lo que nos lleva a "Jóvenes ocultos", de Joel Schumacher, producida simultaneamente con la anterior, y que mezcla el mito del vampirismo con el mito de Peter Pan.

Partiendo de una historia similar a la de la película de Bigelow (la seducción de un joven por parte de una vampira, alejando al joven de su familia real, para introducirlo en su nueva familia oscura a la que ella ya pertenece), la vieja loca de Schumacher acerca la sensibilidad romántica de los vampiros a los 80, con esa panda de eternos adolescentes, liderados por Kiefer Sutherland, que adoran a Jim Morrison (unos años después, hubiera sido Kurt Cobain), creando una película muy propia de su época, pero que ha trascendido y sigue estando muy vigente 20 años después (no como "Vamp"), gracias a aciertos maravillosos como esa pareja de Van Helsins adolescentes, interpretados por los Coreys (Haim y Feldman).

Y como no todo van a ser pelis yankis, para cerrar este viaje por los 80 vampíricos, vamos a rescatar una joya oculta proveniente de Inglaterra... En el año 88, el maravilloso Ken Russell (tomaros eso de forma irónica o totalmente literal, ya os he dicho que me mola la polémica) adapta la OTRA novela de vampiros de Bram Stoker: "La guarida del Gusano Blanco".

Se trata esta de una peli de terror totalmente europea (con todo lo bueno y lo malo que eso tiene), bizarra y surrealista (¡que dirije Ken Russell, copón!), llena de imágenes poderosas y sexuales (esas monjas desnudas crucificadas), que tiene muchos puntos en común con Lovecraft (aquí, la vampira protagonista es una adoradora de una especie de dios primigenio con forma de gusano) e, incluso, con Fulci... Una historia enloquecida que necesita que tengáis la mente abierta para poder disfrutarla... Y sale Hugh Grant.

Y llegaron los 90... y, a pesar de algunas joyitas (las ya mencionadas "Vampiros" y "Abierto...", así como el "Drácula" de Coppola y "Entrevista con el Vampiro"), los vampiros se fueron escondiendo en sus ataudes de nuevo y no parece que vayan a salir de ahí con la cabeza alta en esta primera década del siglo XXI... desde luego, no gracias a películas como "30 días de oscuridad".

¡Que alguien los ayude, por favor!