LAS TRES MADRES
El otro día (gracias a las malas artes de mis amigos Norberto y Mario), me hice con una copia subtitulada de la última peli estrenada (en el extranjero... aquí no tiene ni fecha prevista) de Dario Argento (ya anda inmerso en un nuevo proyecto, títulado "Giallo", protagonizado por Ray Liotta, Asia Argento y Elsa Pataki... Toma reparto bizarro).
La película en cuestión es "La Terza Madre (Mother of Tears)": la esperada terecera parte de la Trilogía de las Tres Madres, iniciada por el director romano con "Suspiria" y continuada por "Inferno".
Así que, aprovechando tan magno (o no... pronto se verá) acontecimiento, me dispongo a hacer un repaso exhaustivo y extenuente a estas tres peliculillas. Así que, y sin que sirva de precedente, comencemos por el comienzo... O mejor aún, un poco antes.
UNA BREVE INTRODUCCIÓN:
Años 70´s... El cine comercial europeo está en uno de sus mejores momentos, e Italia lidera la carrera, creando westerns, thrillers, peplums y pelis de miedo a mansalva. Queda un poco más de una décadas para que se acabe esta bonanza, pero ahora todo es felicidad y toneladas de liras en las taquillas.
Entre los todos los nombres que forman ese olimpo del cine de entretenimiento italiano, destaca Dario Argento, un ex-crítico romano que comenzó sus pasos en la gran pantalla como guionista de la mano de Sergio Leone (suyo, y de Bernardo Bertolluci, es el primer borrador de "Hasta que llegó su hora"). Argento debuta como director en 1970, con "El pájaro de las plumas de cristal" ("L'ucello dalle piume di cristallo"), película que da las últimas pinceladas al Giallo (género inaugurado por el gran Mario Bava con "Seis mujeres para el asesino", y que se basa en un misterio criminal, lleno de asesinatos pasados de rosca, perversiones varias y colorines).

El éxito es tal que, pronto, los cines de toda Europa (y del mundo un poco después) se llenan de "Tarántulas de vientre negro", "Mariposas de alas ensangrentadas" "Lagartijas con piel de mujer" o "Cuervos de plumas blancas" (ejem)... ninguno de estos "animales" está a la altura del pajarillo de Argento, ni de sus siguientes acometidas "giallescas": "El gato de las nueve colas" ("Il Gatto a nove code", 1971) y "Cuatro moscas sobre tercipelo gris" ("4 mosche di velluto grigio", 1972).


En pocos años, la saturación de Giallos es tan grande que el propio Argento decide que ya no tiene nada más que decir sobre los asesinos enguantados. Así que, para su siguiente película, decide abordar una comedia de época, basada en hechos reales (las Cinco Jornadas de Milán): "La quinta jornada" ("Le cinque giornate", 1973) se salda con un sonoro fracaso, que hace que a Argento no se le vuelva a pasar por la cabeza abandonar el género fanta/terrorífico nunca más... El regreso al Giallo por parte de nuestro protagonista será por todo lo alto.
"Rojo Oscuro" ("Profondo Rosso", 1975) está coescrita por Bernardino Zapponi (colaborador habitual de Fellini) y pretende ser la "opera suma" del Giallo, reuniendo todos los elementos del género... y añadiendo algunos nuevos: Argento mete en su cóctel de crímenes cruéles, testigos involuntarios y pistas ocultas, unas agradables gotas sobrenaturales (mediums-telépatas, casas encantadas, etc.).

"Rojo Oscuro" da el pistoletazo de salida para una nueva hornada de Giallos de corte sobrenatural (como "Siete notas en negro" ("Sette note in nero", 1977, de Lucio Fulci), y Argento no va a permitir que le dejen atrás, así que, en su siguente película, llevará esta evolución del Giallo hacia el terror puro y duro un paso más allá.
MATER SUSPIRIORUM:
Partiendo de un guión escrito con su pareja de entonces y coprotagonista de "Rojo Oscuro", Daria Nicolodi (supuestamente inspirado en hechos reales, ya que Nicolodi cuenta que la protagonista se basa en su propia abuela, que, siendo niña, estudió danza en una academia, que en realidad no era otra cosa que una escuela de magia negra y un cubil de brujas... toma ya), Argento realiza una nueva película que entra de lleno en la tradición del terror gótico que practicaban Ricardo Freda y Mario Bava en los primeros 60´s, pero también toma elementos del Giallo (como esos elaborados asesinatos cometidos con arma blanca o esas pistas que el protagonista ya conoce pero no consigue recordar), y que le da una última patada a todas las normas narrativas en las que se basa el cine tal y como entiende la crítica (posiblemente, el arte más encorsetado que hay): "Suspiria" (1977).

De una forma un tanto deslabazada, "Suspiria" nos cuenta la historia de Suzy Bannion (Jessica Harper), una joven bailarina norteamericana que va a perfeccionar su técnica en una prestigiosa academia de Friburgo. Pero las cosas no son lo que parecen, ya que el edificio en el que se encuentra la academia oculta un oscuro secreto: en realidad se trata del hogar de una malvada bruja, conocida como La Reina Negra, que no dudará en quitar de en medio (de las formas más gráficas posibles) a todo el que pueda desvelar el secreto de su existencia.

La película abraza la tradición oral europea (de ahí su falta de coherencia en algunos momentos, como si el narrador fuera inventado sobre la marcha) y nos narra la historia como si fuera un perverso cuento de hadas, con sus brujas, sus ogros y sus niñas en peligro. De hecho, la idea original de Argento era que las protagonistas fueran interpretadas por niñas de unos 12 años, pero los productores (entre ellos, su padre, Salvatore) consideraron que eso era pasarse un pelín (teniendo en cuenta que la mitad de ellas iban a ser desmenuzadas), así que se aumento su edad hasta los 18 años... pero Argento decidió que no iba a reescribir los diálogos, lo que hace que tengamos a jovenes mujeres hablando y actuando como niñas, para perplejidad del espectador.

Pero toda esta falta de lógica y coherencia no hace otra cosa que permitirle a Argento acercarse todo lo máximo que puede al arte y ensayo: la fotografía alucinada (que homenajea de forma constante a Bava), el uso de la música (muy por encima de los efectos de sonido o los diálogos) y el ritmo irregular (lento a veces, endemoniado en otros momentos) hacen de la película una experiencia audiovisual única e hipnótica, totalmente alejada de los convencionalismos narrativos del cine (la historia no importa, sólo la atmósfera...), que fundamenta su poder a nivel ínconsciente, como si fuera una especie de pesadilla.

El extraño experimento no sienta muy bien entre la crítica (a pesar de que, con el paso de los años, muchos críticos serios han empezado a ver en "Suspiria" algo más que una peli de miedo mal contada y le reconocen sus valores artísticos), pero sí entre el público. La peli es un éxito en todo el mundo, llegando a extremos surrealistas, como que, en Japón, "Rojo Oscuro" se reestrene como "Suspiria 2" (¡!)... Argento, que es un tipo listo, no es ajeno a esto y se pone manos a la obra para crear una secuela de verdad.
MATER TENEBRARUM:
Argento siempre ha dicho que "Suspiria" se basa en cierta forma en el libro "Suspiria de Profundis", de Thomas de Quincey (no hay más que ver el título), concretamente en el capítulo titulada "Levana y Nuestras Señoras de las Tristezas". En éste, se habla de tres hermanas brujas (una especie de nueva triada femenina, como las Tres Gracias o las Tres Parcas), que rigen el mundo desde las lágrimas, los suspiros y la oscuridad: Mater Lacrimarum, Mater Suspiriorum y Mater Tenebrarum. Si bien en "Suspiria" no se habla nunca de tres hermanas, sino de una sola bruja, y ésta no se llama Mater Suspiriorum, sino la Reina Negra, Argento decide adoptar esta mitología para su nueva película, inventándose así (como Lucas o los Wachoswsky) una trilogía. De modo que "Inferno" (1980) nos hablará de Mater Tenebrarum, la más joven y cruel de las hermanas. Repite también Nicolodi al guión (sin acreditar) y como actriz.

Rose (Irene Miracle) ha comprado un libro, titulado "Las Tres Madres", en una tienda de antigüedades junto al edificio donde vive en Nueva York. El libro, escrito por un alquimista llamado E. Varelli, cuenta que tres poderosas brujas rigen el mundo desde sus tres casas, una en Friburgo, otra en Nueva York y otra en Roma... Rose no tarda en percatarse que el edificio donde vive no es otro que el hogar de Mater Tenebrarum, una de las terribles brujas, y escribe a su hermano Mark (Leight McCloskey), que estudia en Roma, para informarle. Cuando Mark recibe la carta y se dispone a leerla en medio de una de sus clases, queda extrañamente fascinado (como hechizado) por una de sus compañeras de clase (¿tal vez Mater Lacrimarum?), y, sin llegar a leerla, olvida la carta , que cae en manos de otra de sus compañeras, Sarah... Poco a poco todos los que leen el libro o la carta (es decir, conocen el secreto de las Tres Madres) van cayendo asesinados.
"Inferno" incide en el mismo estilo pesadillesco de la anterior, con fotografía de colores (aunque menos pasada de rosca que "Suspiria") y escenas un tanto fuera de lugar (el asesinato del anticuario interpretado por Sacha Pitoëff, por ejemplo), pero abandona el aspecto de cuento de hadas para centrarse en una trama más "giallesca", cuya principal gracia es que nuestro investigador, Mark, no sabe qué es lo que está investigando, ya que acude a Nueva York alarmado por las primeras líneas de la carta de su hermana, pero no llega a leer lo suficiente como para saber de qué va la vaina, y todo aquel que le puede aportar información cae muerto antes de hacerlo... De modo que Mark, al final de la peli, conoce todas las respuestas, pero ninguna de las preguntas.

Aumenta esta sensación más adulta el hecho de que la magia de Mater Tenebrarum se base más en la alquimia que en la brujería propiamente dicha, presentando algunos elementos interesantes, deribados de los escritos de Fulcanelli como "El misterio de las catedrales", sobre las cualidades mágicas de la arquitectura y cómo los edificios pueden servir como medio para ocultar o transmitir secretos. Por lo demás, tenemos un claro ejemplo del saber hacer de Argento, que nos presenta una película algo más compacta en cuanto a ritmo que "Suspiria" pero más alucinada en su vacío argumental: en muchos momentos, el espectador se sentirá como el pobre prota del tinglado, sobrepasado por una información que no entiende y no sabe a dónde va... Pero, ¿a quién le importa?

Como curiosidad diremos que el homenaje a Mario Bava es tan evidente en esta película, que el maestro llegó a hacer algunos efectos totalmente gratis como agardecimiento (su hijo, Lamberto, ejerce de ayudante de dirección). Hay que tener en cuenta que Bava no era apreciado en esa época como lo es ahora (para eso, tuvo que morirse) y cualquier muestra de respeto era bienvenida.
A pesar de que la película es distrubida a nivel internacional por 20th Century Fox, la respuesta fue muy inferior a la que tuvo "Suspiria" y, aunque su título hacia pensar otra cosa, "Tenebre" (1983) significa el regreso de Argento al Giallo puro, dejando la Trilogía de las Madres inconclusa...
MATER LACRIMARUM:
A lo largo de los años 80, se van desatando rumores de que Argento va a retomar la Trilogía, pero todo queda en agua de borrajas. Mientras tanto, Lucio Fulci, aprovecha el estilo creado por ´"Suspiria" e "Inferno" y lo llevan a su terreno en su propia trilogía: "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes" ("Paura nellà citta dei morti viventi", 1980), "El Más Allá" ("E tu vivirai nel terrore", 1981) y "Aquella casa al lado del cementerio" ("Quella villa accanto al cimintero", 1981), tres películas imprescindibles a su modo y que será analizadas aquí en un futuro no muy lejano...
En el año 89, una película trata de cerrar, de forma no oficial, la trilogía: se trata de "Il Gatto Nero", de Luigi Cozzi (el cerebro tras "Star Crash" y colaborador habitual de Argento), protagonizada por Caroline Munro. La película aprovecha ciertos elementos de un guión para la tercera parte oficial, que escribió Daria Nicolodi en 1984, y los mezcla con cosas de Poe y algunos elemento basados en la vida real de Argento y Nicolodi. Yo no la he visto, pero se dice que el resultado no es especialmente acertado, llegando a estrenarse en los USA como "Demons 6" (sí, a mí tampoco me salen las cuentas...).
Un par de años después, el propio Argento apadrina, escribe y produce una película que también puede pasar como la tercera parte de la trilogía: "La Secta" ("La Setta", 1991), de Michele Soavi. El film, protagonizado por Kelly Curtis (hermana de Jaime Lee), es una especie de remake de "La semilla del Diablo" pasado por el filtro de Clive Barker, que resulta agradable de ver, principalmente, por el excelente sentido visual de Soavi, comparable al de su padrino cinematográfico.

Pero de secuela oficial, nada de nada... Hasta el año 2006: tras sus dos peores películas, "Insomnio" ("Non ho sonno", 2001) y "El Jugador" ("Il Cartaio", 2004), y un par de trabajos para la tele (el telefilme "Ti piace Hitchcock?" y sus episodios de "Masters of Horrors"), Argento trata de reconciliarse con sus fans y anuncia oficialmente que se dispone a realizar la tercera parte de la trilogía y que va a hacerlo a lo grande, apoyado por la productora y distribuidora Medusa Films (un fuerte de la industria cinematográfica italiana) y por Miramax. La prota será Sienna Miller... Pero se queda en eso, en un anuncio.
Pasa el tiempo y, ya entrado el 2007, Argento contrataca, y esta vez de verdad: la película se rodará en Roma a lo largo del año, la prota será su hija Asia (en su cuarto trabajo con su padre), saldrá Daria Nicolodi en un papel secundario, y la modelo israelí convertida en actriz, Moran Atias, interpretará a la Mater Lacrimarum. Argento promete que la peli tendrá las escenas más burras que jamas ha filmado y que será un regreso a los buenos tiempos de su carrera... Cumplió la primera parte, porque "La Terza Madre" (2007), sin ser un desastre absoluto, como lo son "Insomnio" y "El Jugador", está muy lejos, a todos los niveles, de "Suspiria" e "Inferno".

La película tiene un aspecto visual dejado, próximo al telefilme (como todos los trabajos de Argento desde el 2000), y trata de contar algo de una forma coherente (en contra de lo que hacían las otras dos partes de la trilogía): Sarah Mandi (Asia Argento) ha de enfrentarse con un misterio que le supera: el renacer de la era de las brujas negras, capitaneadas por Mater Lacrimarum, que ha recuperado su poder gracias a un manto mágico robado del museo donde trabaja Sarah... Y no sólo eso, si no que nuestra prota deberá indagar en su propio pasado para hacer frente a este desafio, ya que su madre era una poderosa bruja blanca que murió al enfrentarse con Mater Suspiriorum, y parte de su poder se encuentra ahora en su hija. Sarah recorre una Roma sumida en el caos, buscando a gente que le ayude a controlar sus poderes (ella desconocía el pasado de su madre y creía que había muerto en un accidente) y huyendo de las brujas y demonios que protegen a Mater Lacrimarum, guiada por el fantasma de su madre (Daria Nicolodi).

El principal problema es que, si la atmósfera extraña, próxima a lo onírico, de las dos primeras partes de la trilogía hacía que éstas funcionaran a un nivel psicológico, olvidándonos del desatino narrativo que son, en esta "La Terza Madre" no queda nada de eso, y como aventurilla de misterio sobrenatural, más próxima a "El Código DaVinci" de lo que nos gustaría, la peli no termina de funcionar. Cierto es que resulta muy agradable (o por le menos para mí, que soy un nostálgico) ir pillando todos los guiños a las partes anteriores: menciones a Suzi Bannion, cameo de Udo Kier (que aparecía en "Suspiria") y aparición estelar del libro "Las Tres Madres", de E. Varelli.


Si, en "Suspira", era la brujeria propiamente dicha y, en "Inferno", la alquimia los medios que utilizan las brujas para lograr sus propósitos, Mater Lacrimarum se mueve en el mundo de los druidas... pero ni eso parece estar tan bien llevado ni documentado como en las anteriores. El gore, ciertamente, es muy salvaje, más próximo a Fulci que a Argento (a la pobre Carolina Cataldi-Tassoni, que interpreta a una colega de Sarah, la estrangulan con sus propias tripas) y salen muchas tetas (Mater Lacrimarum va vestida solo con su manto mágico, y Asia, que es una cochina, aprovecha una inecesaria escena de ducha para enseñarnos sus fantásticos melones).

Al final Argento no se ha muerto antes de cerrar su admirada trilogía, pero este último capítulo desmerece bastante a los anteriores. En general estamos ante una peli entretenidilla (si sabes perdonarle sus muchos defectos), pero que, salvo por breves momento aislados, no hace presagiar que Argento vaya a recuperar el estilo de antaño. Parece que la edad ha podido con él, como si tuviera miedo de hacer algo demasiado poco convencional (a pesar del gore y las tetas, aunque eso ya no asusta a nadie) y siempre se quedara a medio gas, o como si las presiones económicas (se nota que "La Terza Madre" tendría que ser mucho más cara de lo que ha sido) no le dejaran hacer lo que él quiere... Una penita.
Ciertamente, la idea que tenía yo para hacer la peli era mucho mejor (y aún puedo aprovecharla).






The Devil Rules the World dijo
Las excusas que te buscas para poner fotos de tías en tetas están cada vez más curradas.
Si yo sé que a ti Argento ni siquiera te mola...
9 Abril 2008 | 05:01 PM