THE BARCELONA CONECTION
La banda sonora de "Mí" está compuesta por Matías Nadal (que se ha encargado de los temas más conceptuales y de ambiente) y Andrés de la Torre (que ha compuesto la parte más sinfónica de la música y ha supervisado todo el proyecto). Matías vive en Barcelona, y yo ni siquiera había hablado con él hasta este sábado... Sí, porque este fin de semana, Andrés y yo nos hemos ido a Barcelona a grabar algunas cosas y a mezclar toda la música para la peli.
Llegamos el sábado a las 11 de la mañana y, rápidamente, sin dejar las maletas siquiera, nos fuimos a un estudio, el de Mauricio, un colaborador habitual de Matías, para grabar los instrumentos solistas que necesitamos. Matías llega tarde, y a pesar de que es nuestro contacto, como vamos con el tiempo muy justo, nos arriesgamos a presentarnos por nuestra cuenta y a empezar a trabajar. Mauricio (que se ha montado un cuquísimo estudio de grabación en su casa, situada en un edificio antiguo y que a mí me recordó el de REC) es un hombre encantador y no pone ninguna pega: vamos al lío... Llegan los músicos: Antonia, la chelista, y Marcell, el violinista. Como vamos a toda pastilla, y ella tiene prisa y tenemos que grabar lo suyo rapidísimo, no tengo tiempo de hablar con Antonia, pero sí con Marcell, que resulta ser la segunda persona encantadora que conozco en este viaje. Marcell es un alemán afincado en Barcelona desde hace años, que ha sido violinista en el Liceo, ha hecho música para anuncios en su Alemania natal y, ahora en España, se dedica a orquestar grandes bandas sonoras. Es tremendamente simpático y enormemente profesional.
Una vez grabado el chelo, empezamos con el violín solista. Marcell hace una interpretación asombrosa (a pesar de que la pieza es complicadísima) y terminamos la grabación de los instrumentos.
Por fin aparece Matías, que resulta ser la tercera persona encantadora que conozco en este viaje (a pesar de su impuntualidad). Nos vamos a comer y a dejar las maletas en su casa, donde dormiremos el sábado. A media tarde, tras organizar el material para el día siguiente, en el que tendremos que masterizar toda la banda sonora en un tiempo record, nos ponemos artistas y decidimos improvisar un tema y grabarlo en el piano que Matías tiene en el salón de su casa... Al final no vamos a usar ese tema, pero nos lo pasamos genial grabándolo.
Domingo por la mañana: salimos como un escopetín hacia el sitio donde vamos a hacer las mezclas, donde nos espera Carlos, que será nuestro técnico. Una vez llegamos allí, me llevo la mayor sorpresa del fin de semana: el lugar donde vamos a trabajar es una escuela de sonido tremendamente bien equipada, y el estudio en el que vamos a trabajar es el mejor de toda la instalación. Y Carlos resulta ser la cuarta persona encantadora del viaje... y un profesional como pocos he visto en mi vida.

Carlos y Andrés en un momento de la sesión, ante la asombrosa mesa de mezclas que usamos
En una jornada maratoniana de 12 horas (en la que se pasa por el estudio Marcell para apoyarnos y a ver cómo queda su tema perfectamente mezclado), masterizamos toda la banda sonora, y, gracias a la habilidad de Carlos, obtenemos una calidad pasmosa: la música, que ya era excelente, ahora es asombrosa, lo que hará que el resto de la peli suba también de nivel.
Una vez acabamos, Andrés y yo nos vamos a buscar un hotel, ya que no podemos quedarnos esta noche en la casa de Matías. Cuando lo conseguimos, nos relajamos por primera vez en todo el fin de semana y escuchamos la música con calma... Se me saltan las lágrimas de felicidad... Más de 45 minutos de música para una película de una hora y cuarto... Con dos cojones.
El lunes no tenemos tiempo de nada antes de coger el avión, así que no hacemos nada de turismo, pero me vuelvo a Madrid feliz y contento, tremendamente satisfecho con los resultados.
Ya va quedando menos... Mucho menos.




el chache dijo
Ahi, con dos cojones... como los jodidos profesionales que somos.
Un saludete
20 Mayo 2009 | 02:10 AM